Por más que nos lo digan nos resignamos a creer que todos esos pivones que habitan las alfombras rojas, las pantallas del cine y las fotos del papel cuché son el resultado de un engaño. Sería como admitir que nos hemos pasado horas enteras fantaseando con un pedazo de plástico.
Pero c’est la vie; están todas operadas, maquilladas y maqueadas. Y cuando se quitan la careta es como para salir por patas. Pero el mejor de largo, Mickey Rourke que ha hecho el camino inverso.